Uno
de los principios para una buena gestión del tiempo en nuestras vidas es fijar
a diario una serie de objetivos, planificarlos adecuadamente y establecer un
horario para ejecutar las acciones correspondientes. De la misma forma que creamos un horario para
nuestro trabajo u otras áreas de nuestra vida, deberíamos hacer lo mismo con
nuestra mente. La semilla de nuestras acciones son nuestros pensamientos, por tanto si queremos obtener un buen fruto y
lograr el éxito en nuestros objetivos, hemos de asegurarnos de plantar a diario en
nuestra mente pensamientos de calidad, positivos, claros y determinados.
Comenzar el día con una conciencia y
pensamientos elevados. Recargar la batería del alma.
De
la misma forma que cada día nuestro cuerpo necesita energía en la forma de
alimento y cada mañana procuramos desayunar bien y darle a nuestro organismo la
comida necesaria para que pueda funcionar a su máximo rendimiento; así también nuestra mente necesita el alimento
de los buenos pensamientos para funcionar de forma óptima a lo largo de nuestra
jornada. El crear la practica de meditar
20 minutos cada día por la mañana y antes de comenzar nuestra
actividad cotidiana, nos permitirá acumular un stock extra de energía mental y nos prepara para enfrentarnos adecuadamente a las cosas. En
muchas tradiciones espirituales se considera el tiempo del amanecer como unas
horas especiales para recargar la batería del alma y acumular fortaleza
interior.
La mañana es un buen momento para meditar porque la mente está fresca y todavia no está agobiada por los compromisos y responsabilidades.
La noche es otro buen momento para practicar, ya que la mente se encuentra saturada de la carga de pensamientos de todo tipo que hemos acumulado a lo largo del día, y por tanto es muy adecuado que antes de ir a dormir nos liberemos de la misma. Con esta práctica la meditación limpiará y refrescará nuestra mente. Entonces el sueño será profundo y reparador.
La mañana es un buen momento para meditar porque la mente está fresca y todavia no está agobiada por los compromisos y responsabilidades.
La noche es otro buen momento para practicar, ya que la mente se encuentra saturada de la carga de pensamientos de todo tipo que hemos acumulado a lo largo del día, y por tanto es muy adecuado que antes de ir a dormir nos liberemos de la misma. Con esta práctica la meditación limpiará y refrescará nuestra mente. Entonces el sueño será profundo y reparador.
Alimentar al alma con conocimiento y
sabiduría espiritual
Otra
práctica muy beneficiosa aparte de dedicar cada día un tiempo a la meditación,
seria la de alimentar el alma con conocimiento y sabiduría espiritual. Se dice:
“el conocimiento es luz y poder”. Por tanto, dedicar un mínimo de 10 minutos a
alguna lectura espiritual que nos inspire inyectará en nuestra conciencia un
aporte de vitaminas en forma de sabiduría práctica para aplicar a nuestra vida
cotidiana. También nos será de
utilidad seleccionar a diario algunas
afirmaciones positivas o slogans para luego irlos recordando de vez en cuando.
El efecto de estos pensamientos sobre nuestra alma será como cuando tomamos una
barrita energética, nos ayudará a
recuperar fuerzas y energía para continuar con nuestras actividades.
Práctica:
Detente,
observa, reflexiona, aprende, práctica, inspírate
-Siéntate
en soledad y dedica un tiempo a observar la calidad de tus pensamientos.
-Normalmente,
¿abundan más los positivos o los negativos?
-Date
cuenta del efecto que cada tipo de
pensamiento tiene sobre tus sentimientos y tu cuerpo.
-
¿Qué efectos tienen los diferentes pensamientos sobre tu comportamiento?
-¿Cuál
es el impacto de los pensamientos sobre tus relaciones?
-
¿Cómo puedes cambiar tus pensamientos de negativos a positivos?
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