Time managment

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miércoles, 15 de octubre de 2014

¿CREADORES O VICTIMAS DEL TIEMPO?; EL CULTO A LA PRISA Y EL MOVIMIENTO SLOW


 
Estamos viviendo en una época de grandes cambios en nuestra sociedad, o quizás podríamos afirmar que estamos en un cambio de era. Una de las características del tiempo presente es la  velocidad a la que nos estamos moviendo en nuestra vida cotidiana, con una tendencia manifiesta a una aceleración continua. Las nuevas tecnologías han tenido una influencia fundamental en esta sensación de hiper velocidad en que nos hallamos inmersos. Cada vez más se vive la experiencia de que lo que ayer era más rápido hoy resulta caduco y lento. Esa prisa nos inunda y fomenta la impaciencia y brevedad de nuestras experiencias. Surge la sensación que no hay tiempo para nada. Queremos más y lo queremos al momento, sin valorar los logros que vamos consiguiendo. Nos hemos acostumbrado a los avances de tal manera que al poco tiempo nos resultan anticuados y pedimos más.  Por ejemplo, en la velocidad de conexión a internet, “la banda ancha” ya se ha quedado estrecha. Como consecuencia, la ansiedad se convierte en uno de las patologías de nuestra época, ya que cada momento se convierte en una carrera contra el reloj. Todo van tan deprisa que no hay posibilidad de pararse. Esta aceleración impregna toda nuestra existencia y no es extraño que tal situación acabe pasando factura al ser humano.

El movimiento Slow (lento o tranquilo)

En los últimos años ha ido surgiendo el llamado movimiento slow (lento o tranquilo),  que reinvindica el derecho a ser uno mismo quien controla los ritmos de su vida y quien decide que celeridad conviene según sea la situación y el contexto. Si hoy quiero ir rápido, voy rápido, si mañana quiero ir más despacio, decido ir lentamente. Este movimiento parte del principio que la serenidad y la calma aumentan la calidad de vida.

Caracteristicas del movimiento slow

a)Apuesta por potenciar una alternativa positiva: la desaceleración y la calma.   No pretende ser un movimiento anti-sistema o que tenga como planteamiento la protesta o una actitud victimista.

b) En esta misma línea, su objetivo tampoco es actuar en contra de la velocidad o la acelaración en sí, sino sensibilizar la conciencia humana para potenciar la calma, el equilibrio y  el sentido común. No pretende una declaración de guerra en contra de la velocidad. Hay situaciones en las que es necesario actuar rápido, pero lo que no podemos es convertir la velocidad en una “obsesión”.

c) El ideal no es apostar radicalmente por la “lentitud extrema”, sino apoyar que todo tiene sus tiempos y su ritmo. Lo fundamental es realizar las tareas en su tiempo o ritmo apropiado.
Como afirma José Luis Trechera, reivindicar la lentitud es un modo de asumir la vida con placer, de plantearse las cosas con calma, sin angustia, de detenerse y observar; de resistirse  a la prisa para disfrutar de la existencia y belleza de cada momento presente. Lo cual no significa volverse improductivo, sino actuar rápido cuando haya que hacerlo y lento cuando convenga. Se trata de que sea la persona la que controle el reloj y los ritmos de la vida, y no al revés.

d) Como alternativa se plantea la desaceleración, a través de la cual se busca el ritmo adecuado para cada tarea. ¿qué implica la desaceleración?

- Una nueva escala de valores que posibilita tener una relación distinta con el tiempo: es importante saber “perder” el tiempo”.
- Hay que educar la paciencia.
- Establecer una relación simbiótica con las nuevas tecnologías y evitar la excesiva dependencia o adicción de las mismas. Las nuevas tecnologías son medios o aliados para mejorar la calidad de vida, no fines que esclavicen y sometan a las personas.
- Aprender a saborear la vida y vivir con plena conciencia  el presente. EL objetivo es vivir el día a día con sentido. Es decir, se apuesta por vivir y no solo por sobrevivir.
- Se valora más la calidad que la cantidad. Se trata de hacer las cosas bien y no sólo hacer muchas actividades. Aplicado por ejemplo al mundo del trabajo implica un cambio de mentalidad: no es lo mismo trabajar muchas horas que ser más productivo. Trabajar mucho no es sinónimo de trabajar bien.

“Creo que vivir deprisa no es vivir, es sobrevivir.
Nuestra cultura nos inculca el miedo a perder el tiempo,
pero la paradoja es que la aceleración
nos hace desperdiciar la vida. Carl Honore.”



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