Time managment

Time managment

miércoles, 1 de octubre de 2014

COMPRENDER QUE ES EL TIEMPO


Los seres humanos hemos creado el concepto del tiempo para medir la experiencia del espacio entre dos eventos. El tiempo transcurre solo debido a que nuestra experiencia cambia. ¿Qué es el cambio? El cambio es tan solo una serie de eventos que se van sucediendo en esta dimensión física. Por tanto el tiempo es la experiencia de la velocidad de eventos. En este caso, el tiempo depende del la velocidad del cambio. ¿Qué es lo que cambia en nuestro interior y cuya velocidad gobernará la rapidez con la que parezca que pasa el tiempo? Lo que cambia son nuestros propios pensamientos. Si el ritmo de nuestros pensamientos se hace más lento, el tiempo dará la impresión de expandirse. Si cobran velocidad, el tiempo se contrae. No se trata de que haga que mis pensamientos vayan más despacio de la misma manera que reduciría las revoluciones a las que gira un disco; simplemente tengo que dejar espacio entre cada pensamiento o incluso entre cada palabra. Entonces me hago consciente, no sólo de los pensamientos, sino también de los espacios vacíos entre pensamientos. La conciencia de esos espacios sosegados y tranquilos entre pensamientos me lleva justo al presente y me proporciona la sensación de que hay "espacio para maniobrar", tiempo de sobra.
 
Tiempo y percepción
 
¿Por qué hoy en día tenemos la sensación que el tiempo  se mueve más deprisa?  Porque tanto el número de eventos como la velocidad están incrementando. E incluso parece  todo va más rápido si nosotros participamos de esos eventos. Si la velocidad y el numero de eventos disminuyeran experimentaríamos que el tiempo avanza más despacio. Por tanto, si queremos ralentizar el tiempo hay que practicar aprender a ser un observador imparcial de los cientos de eventos que suceden a nuestro alrededor. Tener la capacidad de discernir y elegir cuando ser observadores y cuando debemos actuar e intervenir en esos eventos.



Crear un espacio en nuestra mente



Los espacios que dejamos libres cuando nuestros pensamientos van más despacio nos permiten cambiar rápida e inmediatamente de dirección. Cuando los pensamientos se lanzan a la carrera, es como si cogiesen ímpetu, como un coche a toda velocidad. Si resulta que tenemos que realizar un giro imprevisto, tendremos que apretar el freno hasta el fondo, nos desestabilizaremos y perturbaremos a las personas que circulen por detrás de nosotros. Probablemente pasaremos el cruce de largo y tendremos que perder tiempo y esfuerzo hasta conseguir dar la vuelta y realizar la maniobra adecuada. Cuando eso tiene lugar en nuestras mente, la parada de emergencia nos sacude y confunde, resultando también inquietante para quienes nos rodean. No obstante, los espacios entre pensamientos son como esas ocasiones en que temporalmente permanecemos inmóviles. Desde una posición inmóvil podemos empezar a movernos en cualquier dirección que escojamos, con suavidad y normalidad, sin causar desazón a nadie.



Esta práctica de conseguir que los pensamientos vayan más despacio y de otorgarnos a nosotros mismos más tiempo, resulta provechosa en varios sentidos. Por encima de todo, nos permite ser conscientes del alma con mucha más facilidad. Esos espacios nos proporcionan tiempo para disfrutar de agradables sentimientos de paz y contento, que son cualidades naturales del alma.

El tiempo en nuestra vida no se puede ahorrar o perder, pero debe ser vivido. Para esto es importante desarrollar determinación y poder de voluntad, de forma que podamos elegir a cada momento como queremos utilizar nuestro tiempo y vivir nuestra vida.



PRÁCTICA DE MEDITACIÓN



Practica el hábito de decir: «Lo pasado, pasado». Mira hacia adelante. Si algo negativo sucede, no te sientas culpable. Siente la determinación de conquistarlo. Orienta la energía que normalmente suele dirigirse a alimentar la sensación de culpabilidad o pesar, hacia pensamientos positivos y fuerza de voluntad, de manera que el alma pueda decir: «Sí, realizo esfuerzos para cambiar y mejorar.»


1 comentario:

  1. Genial Ramon, t'he seguit en tota la sèrie que has escrit pel que fa al temps i aquest últim trenca la falsa creença que fer quelcom és bo quan moltes vegades no aporta res ni té cap sentit! salutacions! Gerard.Lleida.

    ResponderEliminar