Los
seres humanos hemos creado el concepto del tiempo para medir la experiencia del
espacio entre dos eventos. El tiempo transcurre solo debido a que nuestra
experiencia cambia. ¿Qué es el cambio? El cambio es tan solo una serie de
eventos que se van sucediendo en esta dimensión física. Por tanto el tiempo es
la experiencia de la velocidad de eventos. En este caso, el tiempo depende
del la velocidad del cambio. ¿Qué es lo que cambia en nuestro interior y cuya
velocidad gobernará la rapidez con la que parezca que pasa el tiempo? Lo que
cambia son nuestros propios pensamientos. Si el ritmo de nuestros pensamientos
se hace más lento, el tiempo dará la impresión de expandirse. Si cobran
velocidad, el tiempo se contrae. No se trata de que haga que mis pensamientos
vayan más despacio de la misma manera que reduciría las revoluciones a las que
gira un disco; simplemente tengo que dejar espacio entre cada pensamiento o
incluso entre cada palabra. Entonces me hago consciente, no sólo de los
pensamientos, sino también de los espacios vacíos entre pensamientos. La
conciencia de esos espacios sosegados y tranquilos entre pensamientos me lleva
justo al presente y me proporciona la sensación de que hay "espacio para
maniobrar", tiempo de sobra.
Tiempo y percepción
¿Por
qué hoy en día tenemos la sensación que el tiempo se mueve más deprisa? Porque tanto el número de eventos como la
velocidad están incrementando. E incluso parece todo va más rápido si nosotros participamos de
esos eventos. Si la velocidad y el numero de eventos disminuyeran experimentaríamos
que el tiempo avanza más despacio. Por tanto, si queremos ralentizar el tiempo
hay que practicar aprender a ser un observador imparcial de los cientos de
eventos que suceden a nuestro alrededor. Tener la capacidad de discernir y
elegir cuando ser observadores y cuando debemos actuar e intervenir en esos
eventos.
Crear un espacio en nuestra mente
Los
espacios que dejamos libres cuando nuestros pensamientos van más despacio nos
permiten cambiar rápida e inmediatamente de dirección. Cuando los pensamientos
se lanzan a la carrera, es como si cogiesen ímpetu, como un coche a toda
velocidad. Si resulta que tenemos que realizar un giro imprevisto, tendremos
que apretar el freno hasta el fondo, nos desestabilizaremos y perturbaremos a
las personas que circulen por detrás de nosotros. Probablemente pasaremos el
cruce de largo y tendremos que perder tiempo y esfuerzo hasta conseguir dar la
vuelta y realizar la maniobra adecuada. Cuando eso tiene lugar en nuestras
mente, la parada de emergencia nos sacude y confunde, resultando también
inquietante para quienes nos rodean. No obstante, los espacios entre
pensamientos son como esas ocasiones en que temporalmente permanecemos
inmóviles. Desde una posición inmóvil podemos empezar a movernos en cualquier
dirección que escojamos, con suavidad y normalidad, sin causar desazón a nadie.
Esta
práctica de conseguir que los pensamientos vayan más despacio y de otorgarnos a
nosotros mismos más tiempo, resulta provechosa en varios sentidos. Por encima
de todo, nos permite ser conscientes del alma con mucha más facilidad. Esos
espacios nos proporcionan tiempo para disfrutar de agradables sentimientos de
paz y contento, que son cualidades naturales del alma.
El tiempo
en nuestra vida no se puede ahorrar o perder, pero debe ser vivido. Para esto
es importante desarrollar determinación y poder de voluntad, de forma que
podamos elegir a cada momento como queremos utilizar nuestro tiempo y vivir
nuestra vida.
PRÁCTICA
DE MEDITACIÓN
Practica
el hábito de decir: «Lo pasado, pasado». Mira hacia adelante. Si algo negativo
sucede, no te sientas culpable. Siente la determinación de conquistarlo. Orienta
la energía que normalmente suele dirigirse a alimentar la sensación de culpabilidad
o pesar, hacia pensamientos positivos y fuerza de voluntad, de manera que el
alma pueda decir: «Sí, realizo esfuerzos para cambiar y mejorar.»
Genial Ramon, t'he seguit en tota la sèrie que has escrit pel que fa al temps i aquest últim trenca la falsa creença que fer quelcom és bo quan moltes vegades no aporta res ni té cap sentit! salutacions! Gerard.Lleida.
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